Los temores más profundos de un guitarrista (y de algún otro músico)

El miedo, aquella emoción desagradable que nace a partir de un peligro, ya sea real o inventado. Una emoción que anida en nuestro interior para salir alguna vez y asustarnos. No entraré en aspectos conductistas y psicoanalíticos respecto a mis temores musicales, eso se lo dejo a los amantes de la psicología que entren aquí. Lo que sí está claro es que si eres guitarrista o músico, tal vez estos temores ya se te hayan pasado por la cabeza. Si no es así, quizás con esta entrada te los empieces a plantear.

1-Que una cuerda se te rompa mientras la cambias y te quedes sin ojo

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No pasa muy a menudo, pero puede ocurrir. Ese temor y esa ansiedad aumenta a medida que vas apretando esa clavija que se niega a girar y cuando consigues girarla, el sonido a puerta de convento o a barca vieja provoca que todo tu cuerpo se aleje del peligro inminente de recibir un latigazo en toda la retina. Importante tener aceite para estos casos.

2- Tragarse una púa

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En muchos foros de guitarristas se debate esta cuestión y además se dan consejos muy estoicos al respecto. No creo que sea una sensación agradable tragarse una púa y por si acaso no lo intentaré (si  llega a ocurrir esperemos que salga por la puerta trasera). De todas maneras, mi consejo es que nunca intentes tocar tapping con la púa en la boca, prueba a ponértela debajo del dedo corazón. Tampoco intentes tocar canciones de Van Halen mientras te hacen cosquillas en los pies, a efectos prácticos viene a ser lo mismo.

3-Que te roben la guitarra de noche en un callejón

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 Hace unos pocos meses te compraste una Fender Americana de los años 60, te gastaste todo tu salario en ella y ahora resulta que te encuentras en un callejón oscuro después de que tu amigo Arturo, el bajista del grupo, te haya dejado en un callejoncito muy lúgubre que tienes que cruzar para ir a tu casa. Acto seguido aparecen dos personas algo sospechosas a unos pocos metros y caminan hacia ti. Agarras fuertemente la funda y planeas la huida o la defensa. Afortunadamente, pasan de ti y llegas sano y salvo a casa con tu bonita guitarra.

4-Perder tu brazo y empezar a practicar con el otro (o perder los dos brazos y tener que tocar con los pies)

Este pensamiento es horrible para la mayoría de los músicos, sobre todo si vives de la música, no digo ya un profesor de guitarra como yo, sino un concertista que por ejemplo se gane las habichuelas tocando en grandes escenarios de todo el mundo. Muchos hemos visto a tremendos músicos que a pesar de haber perdido ambas extremidades han perseguido ese sueño de tocar la guitarra hasta con los pies, y es de admirar. Pero todos sabemos que no es lo mismo, que lo de los pies suena bonito porque la afinación de aquella guitarra tumbada siempre tendrá un acorde abierto.

5-Sufrir alguna lesión y que te tenga que operar un cirujano inexperto

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Ésta no sé si sea peor que la anterior, vosotros juzgaréis, pero no me quiero imaginar la impotencia de ver cómo tu mano no funciona como antes, y cómo todos esos años de trabajo y dedicación se van a la basura porque un cirujano se haya equivocado cortando el tendón que no debía, o poniéndolo más difícil, que se equivoque de mano y te acabe operando las dos (esto ya ha pasado). Dicho lo dicho, cuidado con las lesiones crónicas, con el síndrome del túnel carpiano y la tendinitis, pero especialmente, mucho ojo con los cirujanos locos.

6-Que un chiflado te dé a elegir entre quedarte con tus manos o perder otros…miembros

Algo poco probable, pero ya se han visto torturas extremas a lo largo de la historia y en todas las culturas. Ese gran dilema entre dos cosas que tienen una función primordial en la vida. Quien haya visto Juego de Tronos, ya sabrá de qué hablo.

7- Que tengas la temida distonía focal

  La distonía focal es una enfermedad neurológica muy extraña que afecta aproximadamente a 1 de cada 200 músicos y que además predomina en los varones. Se caracteriza por una pérdida del control voluntario de movimientos cuando se toca el instrumento y consecuentemente al músico (o guitarrista) se le hace imposible tocar de forma natural y precisa. Los movimientos automáticos (esos que se adquieren con años de práctica) empiezan a fallar en pasajes difíciles para después imposibilitar la ejecución de pasajes más fáciles ¡Terrible!

 

8-Perder la memoria mecánica y olvidar todo lo que has aprendido

Suena a ciencia ficción pero imaginemos que despiertas un día y no te acuerdas de nada, sabes que ese instrumento que está en tu habitación lo tocabas tú pero no sabes por qué no puedes volver a manipularlo. Conoces la teoría, sabes que sabes, pero no sabes ni tocar Smoke on the Water.

Experimento musical para guitarristas curiosos: Invierte las cuerdas de la guitarra o pídele a un amigo guitarrista zurdo que te deje su guitarra. Tócala durante un par de días y notarás la impotencia de no poder tocar ni un simple lick de blues. Acabarás desquiciado como este hombre:

9-quedarse sordo

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Imaginar un mundo sin sonidos y sin música es algo muy desagradable. Nada tendría sentido para el músico, el aislamiento sería total y lo único que escucharías sería aquella música que suena en tu cabeza cuando lees un pentagrama, el único medio entra la música y tú a través del sentido de la vista. Por eso, es imprescindible aprender a leer una partitura y a reproducir los sonidos que lees en tu mente, nunca se sabe qué puede pasar. Tal vez acabemos locos como Beethoven y quizás componiendo una gran sinfonía.

 

10- Perder tu empleo como profesor de guitarra porque no eres lo suficientemente bueno

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Esto sí que produce temor, especialmente en los tiempos que corren. Sea cual sea tu profesión, el miedo existe en un mundo donde los resultados son lo que importa. No obstante, siempre hay que ser optimistas e intentar mejorar cada día para que esto no suceda y si ocurre, intentar analizar las causas. No siempre será tu culpa, la vida sigue y no hay que ofuscarse.

11- ¿Morir antes de los 30 años?>> 10 magníficos guitarristas que murieron antes de cumplir los 30

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